El 16 de junio fue el Bloomsday, el día de Bloom, que se celebra en honor al libro Ulises de James Joyce (que desarrolla íntegramente
su acción en esa fecha). En Dublín, las gentes siguen el recorrido de los personajes de la novela. Para algunos españoles - me incluyo-,el asunto se ciñó a un buen plato de riñones y una pinta de cerveza negra. Es Ulises una obra compleja en estos tiempos en los que nada parece tender a la complejidad, una obra de otro tiempo que sigue ostentando el valor que ya tuvo en su día: vanguardia dentro de la más acérrima y enriquecedora de las vanguardias. Ulises se erige como una catedral creada por un escritor que no se rinde ante los materiales ni ante los años que han pasado desde aquella ya alejada fecha de 1922, una novela inmortal y a veces inmoral, una novela única que muchos han tratado de imitar y nadie ha conseguido. Detrás de todo este fenómeno Joyce no sólo encontramos al autor, sino a miles de personas que celebran no ya una figura, sino una forma única de crear arte. A día de hoy, Ulises se hace más que necesario. Es por ello que celebramos el Bloomsday y por lo que he brindado por un hombre que alzó una novela a las más altas cotas en la historia de la literatura. ...Leer más:
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