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El Nuevo Museo Nacional del Romanticismo reabre sus puertas

28/11/2009

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Valieron la pena nueve años de espera. Nuestro Museo Romántico comenzará el 3 de diciembre su actividad con un nuevo título, el de Museo Nacional del Romanticismo.

Así lo establece el Consejo de Ministros, que ha aprobado un Real Decreto por el que se otorga al Museo Romántico la denominación de Museo Nacional del Romanticismo y se regulan sus fines y funciones. La actual concepción del Museo como una institución dedicada al estudio de una época ha aconsejado adecuar su denominación a esta situación y a las nuevas corrientes historiográficas y museológicas.

El Museo, palacio construido en 1779 para el Marqués de Matallana cerró sus puertas en 2002 para someterse a una serie de reformas. Acondicionar el nuevo Museo Nacional del Romanticismo supuso una inversión de siete millones de euros y lo ha puesto a punto. Se aplicó para tal fin un plan museológico ideado, ya en el año 2000, por Begoña Torres, historiadora del Arte, arqueóloga y directora de este centro.

Un orgullo más para todos tras largos años de espera en los que muchos nos hemos pasado por la calle San Mateo, 13 para ver si ya estaba en funcionamiento. Gema, por fin!!!

Por 3 € los madrileños -y todo el mundo, claro- podremos redescubrir el Museo e internanrnos en una atmósfera de recuerdos, bellos y apasionados recuerdos.

Un paseo por el pasado Entramos a un edificio de planta noble y dos alturas, con nueve ventanales y un amplio portón para carruajes adintelado con piedra. Nos adentramos hacia un zaguán donde una escalera de majestuoso tempo nos conduce a las salas de la morada, que reciben al visitante con la figura esculpida y pintada de Isabel II, la mujer que vertebra el relato e impregna buena parte de la iconografía del museo.

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Salones enfilados nos invitan al interior de sus estancias, que van descubriendo entelados en tonos dorados, rosas y verdes, revestidos de suntuosos lienzos de Francisco de Goya, o retratos de Federico de Madrazo y Vicente López, espejos de la burguesía romántica; obras de Valeriano Bécquer, con su cálido costumbrismo; pinturas de Leonardo Alenza o Antonio Esquivel, que reflejan la otra cara del Madrid de entonces, con sus escenarios sórdidos de jóvenes tísicos o suicidas inmolados por el ideal romántico.

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En una de las antesalas que preludian el magnífico salón de baile luce el piano Pleyel de la reina Isabel, que dialoga con un pianoforte y otro de los denominados de jirafa en gabinetes cercanos.

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La sala de billar se ve jalonada por una galería de retratos femeninos que describe la evolución de los peinados de la época. El masculino fumoir, cuajado de ornamentación orientalista; un coqueto boudoir femenino; un comedor de magnífica vajilla; el dormitorio de los moradores del palacio con dosel y mullidos almohadones; el cuarto de los niños repleto de muñecas, y un largo inventario de recuerdos del ayer.

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Una historia de reformas ecudo_marques_matallana.jpgEl Museo Romántico se emplaza, desde su creación en 1924, en un palacio construido en 1779 por Manuel Rodríguez para el Marqués de Matallana. En julio de 1923 el Marqués de la Vega-Inclán lo alquiló a sus últimos propietarios, los condes de la Puebla Maestre, como sede de la Comisaría Regia de Turismo y más tarde del museo.

El edificio, destinado en origen a residencia privada, ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de su historia. Entre las primeras podemos señalar las llevadas a cabo por Manuel González-Valcárcel en los años cuarenta, momento en que se ejecutó la redistribución de los espacios expositivos.

Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1962, en las siguientes décadas del siglo XX varias actuaciones, firmadas por Fernando Chueca Goitia e Ignacio Gárate, trataron de solventar algunos de los problemas espaciales y estructurales del mismo. En el año 2002 se tomó la decisión de cerrar el museo al público para realizar una obra de mayor envergadura. Era necesario atajar definitivamente los problemas estructurales que afectaban al edificio y a la conservación de las obras en él custodiadas, además de adecuarlo a las nuevas exigencias museísticas. Por un lado, había que instalar modernos sistemas de climatización y de seguridad de las obras, con la incorporación de equipos de vigilancia y extinción de incendios; por otro, modernizar la instalación museográfica de la exposición permanente y mejorar los espacios destinados a la acogida del público.

El proyecto de rehabilitación del inmueble fue adjudicado por el Ministerio de Cultura a Ginés Sánchez Hevia, un arquitecto que ha realizado numerosas intervenciones en museos, como la rehabilitación del Palacio del Marqués de Dos Aguas (sede del Museo Nacional de Cerámica) y el diseño de la museografía de la Real Armería y el Museo del Traje.

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/conocemadrid/2009/11/28/el-nuevo-museo-nacional-del-romanticismo/
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