Cultura y ocio de Madrid, y mucho más
Soy de esas personas apasionadas por las antigüedades. No llego al título de “coleccionista”, sin embargo en las estanterías de mi salón pueden verse algunos objetos antiguos de dudoso valor económico pero de gran valor sentimental.
Siempre he visto las antigüedades como seres inanimados que conservan una historia de ayer, y pueden llegar a contarla si uno se adentra en las tradiciones y costumbres de antaño. Hace tiempo, mucho tiempo, cuando Madrid era todo un descubrimiento para mí, salí del café Gijón alimentado de lectura, café y cotilleo de las tertulias vecinas; discreto, pero cotilleo.
Caminé por el Paseo de Recoletos y torcí por la calle Almirante. En esa época la calle no estaba como en la actualidad, pero un lugar en particular no ha cambiado desde entonces.
Me paré a mirar un escaparate que está en lo alto y me quedé ahí un rato mirando, intentando no dejarme seducir… pero me venció la tentación.
Subí la escalera que lleva a una puerta de aquellas de principios del XX, y allí estaba yo, en el túnel del tiempo, en una discreta habitación atestada de antigüedades que para mí eran tesoros. Objetos de todo tipo que recordaban mi infancia, la infancia de mis padres y el recuerdos de mis abuelos.
Millones de postales clasificadas geográfica y temáticamente, todo tipo de objetos con una antigüedad que va desde mediados del siglo XIX, hasta los años 70 de la pasada década, elementos entre los que se destacan revistas, cromos, fotografías, litografías, recortables, acciones, relojes, mecheros, perfumeros, insignias, condecoraciones, juguetes, aparatos ópticos, cajas de lata, objetos religiosos, etc.
Hoy quiero dedicar mi humilde homenaje a Almirante 23, que lleva por lo menos 40 años atesorando historias en forma de postales, cajitas, cromos, juguetes y variados objetos en esa calle de Madrid.
Y el homenaje incluye a Don Ángel de la Torre que, si no me falla la memoria, fue aquel señor que me vendió la antigua postal color sepia de un Madrid sin tráfico y señores de sombrero de hongo paseando por la Cibeles.
Una postal que me invitó a conocer más sobre mi ciudad, a adquirir este vicio sano de enamorarme de los objetos antiguos, pero sobre todas las cosas a sentir en ellos las historias que fueron y siguen siendo.
Se me puede llamar nostálgico, lo soy, y Madrid ayuda a serlo, por eso hoy les invito a visitar esta tienda
ALMIRANTE 23 (web)
Calle Almirante 23 – Cerca de Cibeles
Tel.: 91 308 1202
Horario: Lunes a viernes de 11:00 a 13:30 y 17:00 a 19:30 Sábado de 11:00 a 13:30
Almirante 23 en esMadrid (Reportaje I) (Reportaje II)
1. Lo siento pero algunas de las fotos como almirante23 o la de cuaderno de escritura no se pueden ver.
2. Ya está solucionado. Muchas gracias por avisar.
Un saludo
Eduardo
3. A mi esa tienda me emboba, me alegro de ver tu post. He vendido postales de las que nunca me hubiera desprendido, a pesar de la falta de sitio, porque sé que ahí estan bien. Es increible lo que se puede ver ahí. Saluditos
4. Gracias por tu comentario, Atocha.
A lo mejor alguna de tus postales las tengo yo. jejejejejejjejeje
Es un espacio encantador, donde cada objeto tiene sus secreto, sus historia, sus recuerdos.
Saluditos