Me quieren matar a disgustos
24/01/2007
Estos días estoy teniendo mucha relación con el aparato sanitario de nuestro país.
Me gustaría recordarles a los que trabajan cara al público en estos servicios lo que ocurre cuando uno está malo.
Además de los rasgos más físicos, visuales y cuantificables la enfermedad tiene un componente psicológico muy fuerte detrás: el miedo a perder la vida. Puede parecer exagerado pero no lo es en absoluto. Cuando te encuentras en una situación de debilidad física todas tus alertas de supervivencia se encienden. Son nuestros instintos guiados por la ley natural que nos rige. No podemos evitarlo.
Creo que es normal, por tanto, que en esos momentos "la sensibilidad me salga por los orificios de la nariz" (a ver los cinéfilos si saben dónde sale esta frase).
Con la situación descrita y aceptada como verdadera no veo necesario explicar que los profesionales del sector deberían tener una sensibilidad extrema que les permita tranquilizar al enfermo sin menospreciar su dolor.
Más ética en las universidades y en las ventanillas.
Comentarios:
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1. Ya te digo! Yo fui una vez a urgencias de San Camilo, con un broncoespasmo, no podía ni respirar ni hablar apenas y la foca del mostrador me pidió la tarjeta y que rellenara un cuestionario...
Publicado por: Atocha | 25/01/2007 18:25:13
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2. Lara, te acabas de ir y ya te echamos todos de menos. Espero que te vaya todo muy bien en la vida.
Publicado por: martín | 30/01/2007 13:27:20