vivencias de un alcalaíno en la capital

Está claro que en este país que aún se llama España nos gusta el jaleo. Ni siquiera en Navidad podemos dejar de lado las rencillas y las disputas y, para demostrarlo, ahí está la tramitación en el Congreso de la Ley de Memoria Histórica, que tiene la extraña virtud de conseguir que ningún partido político esté de acuerdo con ella, salvo el PSOE, lógicamente, pero que, al mismo tiempo, no estén de acuerdo con los postulados del resto de partidos. Vamos, que cada uno tira por su lado y pasa del consenso.
Entiendo a los que dicen que esta nueva ley solo sirve para reabrir viejas heridas y resucitar el fantasma de las dos Españas, aunque tal y como está el patio, lo de las dos Españas parece que no hubiera pasado de moda nunca. Pero también entiendo a los que quieren recuperar el cadáver de un padre, un abuelo, un tío o un amigo fusilado vilmente y enterrado en la cuneta de un camino rural cualquiera por alguno de los dos bandos, porque esa es otra: en la Guerra Civil tan bárbaros fueron unos como otros.
No deja de ser paradójico que nos entristezcamos por que Pinochet haya muerto sin rendir cuentas a la justicia y, al mismo tiempo, queramos sepultar en el olvido las injusticias de la Guerra Civil (de los dos bandos, insisto) y de la dictadura de Franco. Oí el jueves a un político del Partido Popular decir que durante la 'Trancisión' (lo dijo así, lo juro) había servido para reparar las heridas de los perdedores de la guerra y de las víctimas del franquismo. Pues no estoy de acuerdo, la Transición fue un 'borrón y cuenta nueva' pactado entre todos para salir airosos del franquismo y entrar en democracia, con la nariz tapada si era necesario, porque era lo más urgente.
El problema es que uno duda de que con esta ley se puedan recuperar los cadáveres escondidos en los campos de España o restituir la dignidad perdida en juicios sumarísimos de militares leales a la República, maestros o funcionarios durante el franquismo. Esta Ley de Memoria Histórica parece un brindis al sol, un gesto de cara a la galería, pura proganda electoral vacía de contenido real. Somos un país con mucha historia y muy poca memoria, y dudo de que las leyes ayuden a curarnos la amnesia.
Si por algo será recordado Gallardón en el futuro, no será por su pose de 'progre', su acento pijo, su cara de empollón o su megalomanía faraónica (menudo pleonasmo me ha salido). No, por lo que será recordado es por sus prisas: prisas por acabar las obras de la M-30, que se le echan encima las elecciones municipales y Sebastián viene arreando; prisas por presentarse ante su partido como el sucesor de Rajoy; y prisas por llenar Madrid de lucecitas navideñas que nos recuerdan a todos que ya estamos en esas fechas tan entrañables...
Y el caso es que uno mira las luces, luego mira el calendario y se da cuenta de que aún falta casi un mes para la Navidad. Y se pregunta qué coño hacen tantas bombillas encendidas a la vez, con lo que eso debe de gastar en electricidad. Y se pregunta qué sentido tiene anticipar un mes la Navidad, si cuando llega la de verdad, no la de El Corte Inglés, ya estamos todos hasta las narices de papas noeles, reyes magos, estrellas de Belén, mazapanes, polvorones, anuncios de perfumes, décimos de lotería, freixenetes, codorniús y rondeles.
Dicen que el alumbrado de las luces de Navidad estimula el consumo de los ciudadanos. Si es así, Esperanza Aguirre, la que no llega a fin de mes, las va a pasar canutas este año.
Leo en mi diario digital de cabecera (http://www.elmundo.es/elmundo/2006/11/23/espana/1164293552.html) que España y Reino Unido están a la cabeza de Europa en consumo de cocaína. Lo dice el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías y me lo creo. Me lo creo porque veo a la gente por la calle, leo ciertos comentarios en foros y chats de Internet, oigo algunas declaraciones por la radio y no encuentro otra explicación a determinadas actitudes que no sean la locura más absoluta o el consumo de estupefacientes a granel.
Recientemente, en Italia, un programa de televisión hizo de tapadillo una prueba de detección de consumo de drogas a parlamentarios de diferentes partidos políticos. El programa no se llegó a emitir por orden de un juez, pero parece ser que sus señorías transalpinas le dan a la farlopa que da gusto. Sospecho que si se hiciese una prueba semejante en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, más de uno iba a salir retratado. Porque si no, ¿cómo es posible entender las sandeces que dicen algunos políticos españoles?
Los que saben de cosas de las drogas explican que buena parte del aumento del consumo de cocaína en España se debe a que ha bajado considerablemente su precio en los últimos años. Vaya, hombre, para una cosa que baja de precio tenía que ser esta. De todas formas, será mejor que no lo digamos muy alto, no vaya a ser que el tío Solbes se entere, legalice las drogas para grabarlas con impuestos y se les acabe el chollo a todos esos viciosillos con tabiques nasales de yeso.
Para terminar, la letra de la canción, de JJ Cale, que da título a este post:
If you wanna hang out you've got to take her out; cocaine
If you wanna get down, down on the ground; cocaine
She don't lie, she don't lie, she don't lie; cocaine
If you got bad news, you wanna kick them blues; cocaine
When your day is done and you wanna run; cocaine
She don't lie, she don't lie, she don't lie; cocaine
If your thing is gone and you wanna ride on; cocaine
Don't forget this fact, you can't get it back; cocaine
She don't lie, she don't lie, she don't lie; cocaine
She don't lie, she don't lie, she don't lie; cocaine
Me había propuesto tomarme esto del blog con más tranquilidad, vista la repercusión que tuvo el 'caso Rubianes', pero no me resisto a comentar una noticia que publicó ayer domingo el suplemento de salud de La Razón. Como no encuentro en enlace a la página web, os lo cuento yo mismo:
LA PRÁCTICA DEL SEXO ORAL ELEVA EL RIESGO DE DESARROLLAR CÁNCER DE GARGANTA
"Según un estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo -la misma institución científica encargada de conceder el Nobel de Medicina-, en las últimas tres décadas se han triplicado los casos de tumores en las amígdalas, denominado también cáncer de garganta. Las causas apuntan a la práctica de sexo oral y la transmisión del 'virus de las verrugas', conocido por sus siglas en inglés como HPV (virus de papiloma humano), responsable también del cáncer del cuello del útero."
Por si no era suficiente, las mujeres ya tienen una nueva excusa para negarse a hacernos una buena 'fellatio'. De aquí a dejarnos sin ninguna forma de sexo en pareja sólo hay un paso. Ya lo dicen los independentistas vascos, el futuro es la autogestión. Se nos van a poner los biceps como los de Rafa Nadal...
Por cierto, a finales de agosto se publicó que Tom Hamilton, bajista de Aerosmith, padecía cáncer de garganta... No voy a hacer ningún comentario, no vaya a ser que también me caiga encima el colectivo rosa.
En fin, nos consolaremos recordando aquella mítica canción de Semen Up:
"Ahora te debes callar
y vas a saborear
el exquisito manjar
que pongo en tu boca
Sé que me harás disfrutar
y que te vas a esmerar
Como siempre lo harás muy bien, muy bien
Lo estás haciendo muy bien, muy bien
Lo estás haciendo muy bien, muy bien
Pero cariño no pares
tú sigue y no hables
que Dios te lo pague
que lo haces muy bien
Mientras yo me concentro
chúpala más adentro
que ya llega el momento
y lo has hecho muy bien
Lo estás haciendo muy bien, muy bien
Lo estás haciendo muy bien, muy bien"
Vivir en el extrarradio de Madrid tiene sus ventajas y sus desventajas. Una de estas es que, como diría Forrest Gump, uno nunca sabe qué tiempo se va a encontrar en la Capital. Sin ir más lejos, esta mañana, cuando salí de mi casa, hacía un sol radiante, pero ha sido llegar a Madrid y encontrarme con el cielo completamente nublado y un frío del carajo. Como todavía no se puede culpar del frío ni de los cambios de temperatura a Gallardón, Aguirre, Rajoy, ZP o Rubalcaba (todo se andará), no me queda más remedio que aguantarme, comprarme un par de sandwiches y comer en la oficina, que no está el día para deambular en busca de restaurante. El otoño ya está aquí, para regocijo de El Corte Inglés.
Cambiando de tercio, una amiga me ha dicho que no le gusta 'para nada' la foto que aparece en mi perfil. ¿Vosotros que opináis? ¿Os gusta? ¿La cambiaríais? ¿Preferiríais que me perdiese para siempre en las profundidades del ciberespacio?
Leo en http://www.elmundo.es/elmundo/2006/09/07/madrid/1157627767.html que el actor Pepe Rubianes finalmente no podrá estrenar la obra ‘Lorca eran todos’ en el Teatro Español de Madrid y me quedo un poco perplejo. Esta obra había sido incluida por la Concejalía de las Artes en un ciclo de homenaje al poeta Federico García Lorca con motivo del 70 aniversario de su asesinato. La polémica estaba servida desde el mismo día en que se anunció la inclusión de la obra de teatro en dicho ciclo (http://www.elmundo.es/elmundo/2006/09/06/cultura/1157565452.html) debido a unas declaraciones de Rubianes a TV3 en las que decía (literalmente): “Que se vayan a tomar por culo estos españoles, ojalá les exploten los cojones y vayan al cielo sus cojones, se vaya a la mierda la puta España”.
Vaya por delante que no siento simpatía o antipatía por Rubianes, ni he seguido su trayectoria como actor (solo recuerdo vagamente su participación en la serie de TVE ‘Makinavaja’). No me gustaron sus declaraciones a TV3, aunque luego intentó matizarlas en un programa de radio alegando que se refería a una parte de España, la España fascista, negra y antidemocrática, pero siguieron sin gustarme sus palabras. Y, desde luego, no tenía pensado ver su obra de teatro. Pero menos me ha gustado aún que el alcalde de Madrid anuncie públicamente que no se representará su obra en el Teatro Español, sin dar más explicaciones, porque eso desprende un alarmante tufo a censura. Sí, esa práctica aberrante que tanto les gusta a las dictaduras y que creíamos extinta en nuestro Estado Plurinacional, como el oso pardo o el bucardo.
Y del mismo modo que al oso pardo lo están reintroduciendo con ejemplares trasplantados desde los Balcanes y al bucardo lo quieren clonar, cual oveja Dolly, la censura también amenaza con retornar a España de la mano de los mismos salvapatrias que se agarran como ladillas a la libertad de expresión cuando alguien quiere amordazar su voz, pero que no dudan en renunciar a ella cuando se trata de acallar al que piensa distinto. Rubianes no es el primero, ni será el último, lamentablemente.
Repito que no comparto las palabras de Pepe Rubianes sobre España, pero es realmente lamentable que en este país se impida a un artista expresarse simplemente por el hecho de pensar distinto a la corriente mayoritaria, porque su voz puede incomodar, porque no cree en el mismo país en que creemos nosotros. Eso se llama intolerancia o, peor aún, FASCISMO.


Ignoro si mis lectores, en el caso de tenerlos, me habrán echado de menos o, por el contrario, habrán estado demasiado ocupados disfrutando de sus vacaciones como para acordarse de un servidor. Que conste que yo tampoco que me he acordado de ellos. Pero todo lo bueno tiene un fin y, en el caso de las vacaciones, ese fin siempre llega antes de lo que uno quiere.
Menos mal que nos queda Portugal, como decía Siniestro Total. Mi Portugal particular es mi pueblo, mi ciudad, el sitio donde duermo, Alcalá, que está en fiestas y que ayer me regaló dos conciertos (seguidos) de dos auténticos maestros de la música en castellano. La voz desgarrada y la poesía melancólica del de Sabina primero y el rock puro y desenfadado de ese gran guitarrista, cantante y compositor que es Ariel Rot. Una noche para recordar, al igual que las ojeras de hoy.
