Madrid

Historias cotidianas

De cómo lo cotidiano supera las ideas preconcebidas

¿CRISIS O SOPAPO? Cada cosa a su tiempo

30/10/2008

Actualmente parece que desayunamos, comemos o cenamos con la palabra crisis. Quizá sea ésta una de las explicaciones por la que el consumo de omeprazol se haya disparado en los últimos meses, y es que las malas noticias siempre tienen un efecto laxante y de acidez estomacal importante. 

Que estamos ante una crisis, palabra maldita hasta hace tan sólo unos pocos meses, es algo que ya nadie pImagenone en duda, sobre todo desde el punto de vista de las acepciones de la RAE que hacen alusión a una “situación complicada o dificultosa” o “escasez o carestía”. Coloquialmente lo podemos traducir como que nos hemos pegado un buen “sopapo”.

El problema que encierran las palabras polisémicas es no saber a qué se está refiriendo nuestro interlocutor al utilizar el mismo término que nosotros. Esto sucede con otro significado de crisis recogido por la RAE que se refiere a “juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente”, “cambios bruscos” o momentos claves”. 

En cualquier caso, la diferencia esencial entre sopapo y crisis es que el sopapo es siempre negativo, es doloroso e implica sufrimiento. En cambio una crisis puede implicar una oportunidad, un periodo de cambio. Un sopapo nos puede hacer entrar en crisis, aunque no necesariamente sea así. 

Cuando nos pegan / nos pegamos un sopapo, en el sentido literal de la palabra, lo primero que hacemos es tomar un analgésico, para que el dolor sea menor. Junto con el calmante vienen los antiinflamatorios, que sirven para combatir el daño, y el periodo de convalecencia, respetando las prescripciones médicas. Finalmente, solemos necesitar un periodo de fisioterapia para sanarnos completamente. Una vez estamos recuperados, analizamos sucedido y tomamos las medidas necesarias para evitar un nuevo sopapo, aunque, desgraciadamente, la sabiduría popular nos recuerda que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra (como algo llamado puntocom). 

Ahora es tiempo de analgésicos y antiinflamatorios (y quizá hasta de torniquetes en este caso). Es tiempo de rescates financieros, compras de activos, inyecciones de liquidez, ayudas públicas, planes de recolocación de trabajadores, etc., para controlar el traumatismo severo que tenemos, poder dejar el hospital y comenzar la rehabilitación. 

En cambio, no es tiempo de que políticos que en los últimos años se han jactado de los éxitos económicos de base insostenible, atribuyéndose el mérito de los mismos, sean los que ahora no sólo no reconocen sus culpas, sino que además se postulan como los impulsores de un nuevo sistema económico mundial, basados en la muerte del sistema capitalismo, pero sin proponer alternativas claras. 

Cuando estemos rehabilitados, vamos a poder ser conscientes de lo que realmente ha sucedido y por qué hemos llegado a esta situación. Ya sabemos que nos hemos pegado un sopapo e intuimos lo que nos ha llevado al hospital. Que hemos de ser conscientes que el egoísmo y la escasez de miras de una sociedad nos ha llevado a querer vivir por encima de nuestras posibilidades, que hemos basado nuestras esperanzas en axiomas falsos, como que el precio de la vivienda nunca iba a bajar, que las reglas e instituciones de control de nuestro sistema han fracasado y hace falta rediseñarlas, etc.  

Todo lo anterior ya lo intuimos y el periodo de la crítica se va a ir acrecentando poco a poco, pero cuando alguien quiere empezar la rehabilitación sin que la herida esté completamente cicatrizada, corre el riesgo de recaídas. Por tanto, no creo que las grandes reuniones que se avecinan, como la del G-20 en la que tanto queremos estar, sea el momento de grandes elucubraciones filosóficas, sino de determinar actuaciones coordinadas para resolver lo más urgente. 

En los próximos meses, es sano que se abra un debate en el que se analicen con profundidad las quiebras que se han producido en el sistema y las reglas del juego que queremos fijar a partir de ahora. Necesitamos tomar plena conciencia de lo que ha sucedido y de por qué ha sucedido. Hemos de asumir cada uno desde nuestra posición la parte de responsabilidad que nos toca, por actores o por cómplices.  

En ese punto se verá si realmente el sopapo va a implicar una crisis o no. Si realmente estamos ante el inicio de un nuevo sistema, o si lo que realmente queremos es mejorar el sistema capitalista que contamos en la actualidad, aprendiendo de los fallos cometidos. Mi opinión es que va a triunfar lo segundo porque, queramos o no, es el sistema que nos gusta y es el sistema que nos gusta llevar al límite. Cuando baje el consumo de omeprazol veremos la respuesta. 

 

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Jualpofu/2008/10/30/icrisis-o-sopapo-cada-cosa-a-su-tiempo/
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