Lección de liderazgo
25/07/2007
Este domingo, en el Gran Premio de Europa de Formula 1, Fernando Alonso dio a Felipe Massa, dentro y fuera de la pista, una lección que bien podría ser de utilidad en las escuelas de negocio para explicar como potenciar una situación de liderazgo (o cómo desquiciar a un rival).
Si analizamos lo sucedido, podemos ver que el enfado de Alonso no comenzó en el momento del choque en el adelantamiento, sino que previamente Massa ya le había tirado el coche de muy malos modos, especialmente la vuelta anterior en la curva de final de meta. Si a esto se le suman los enfrentamientos anteriores, es entendible que Alonso quisiera dar una lección a Massa. Esta lección se dio en ocho capítulos
1. Darse cuenta de la situación peligrosa, calmarse y estudiar durante una vuelta a su rival antes de hacer el ataque definitivo.
2. Conseguir adelantar y ganar el Gran Premio. De otro modo, su reacción hubiese sido entendida como una rabieta de mal perdedor.
3. Mostrar a todo el mundo, mediante las cámaras, el daño causado en su coche por una acción poco limpia de su adversario
4. Confrontar con su adversario lo sucedido, de manera calmada, diciéndole que lo que había hecho estaba mal. De no haberlo hecho, hubiese sido considerado un cobarde, que no es capaz de ir de cara.
5. Mantener la calma ante la reacción airada de Massa. Si hubiese entrado al trapo con insultos y descalificaciones, la discusión se hubiese convertido en una “pelea de colegio” en la que los dos habrían quedado en mal lugar. Al mantener Alonso la calma y Massa no, consigue más autoridad.
6. Celebrar su victoria con gran efusividad. Tuvo suerte que el tercer clasificado, Webber, sea un piloto con el que tiene una gran relación, lo que permitió en primer lugar poder reforzar su situación de victoria delante del propio Massa y después con el público y los espectadores de televisión.
7. Pedir disculpas. Tras haber “lanzado la piedra” volver a colocarse en un segundo lugar. Ya ha dicho lo que tenía que decir, no da pie a seguir incidiendo en discusiones sobre los detalles de lo sucedido.
8. No insistir ante los medios de comunicación. Está seguro de que con la reacción de su adversario, éste ha quedado desautorizado. Que la gente saque sus propias conclusiones.
Tras todo lo sucedido queda en una situación muy buena ante un rival directo desquiciado. Es complicado hacer las cosas tan bien para sus intereses en tan poco tiempo para reaccionar. Ahora le queda el reto de consolidar su situación, pero seguro que su rival ya tendrá más dudas a la hora de tener otra reacción tan agresiva como la del pasado domingo