30 años
26/06/2007
Parece que los treinta están de moda en las últimas semanas. A los treinta años de las primeras elecciones democráticas se han sumado las treinta ligas del Real Madrid tanto en fútbol como en baloncesto. A esta cifra mágica, me voy a sumar dentro de poco más de un mes. Me toca cambiar de década.
Es curioso comprobar la distinta reacción que se puede tener ante estas conmemoraciones. En el caso de los éxitos deportivos, se interpreta como una gran conquista. El ser el equipo con más trofeos así lo avala y supone un reto de cara a futuro. Implica un alto nivel de exigencia para los que vengan los próximos años para consolidar la institución y ser dignos de ella. En el caso de mis treinta años supone también un gran reto. Ya dejo atrás la vida cómoda y en el cambio de década siento que ya entro de lleno en la edad adulta, con hipoteca, responsabilidades y un trabajo que sacar adelante. Este paso a la vida adulta supone afrontar los retos más importantes en la vida y lo que suceda en esta década marcará definitivamente lo que va a ser el resto de mi vida.
Los treinta años de la democracia debería suponer una reacción similar: celebrar lo vivido y sentir el reto a futuro. Sin embargo, siento que la reacción ha sido diferente a las otras celebraciones, ya que sobre todo se ha mirado atrás con nostalgia “aquellos maravillosos años”.
Cuando el Real Madrid gana una liga, la gente aplaude a Beckham (ahora que se va jeje), Raúl o Felipe Reyes. Nadie va a las tiendas a comprar camisetas con el nombre de Bernabéu, Di Stéfano o Fernando Martín, por mucho que ellos tengan parte de culpa de los éxitos actuales. Lo mismo sucede en el caso de mi cumpleaños. Hay ocasiones en las que miro los álbumes de fotos para recordar cómo era de pequeño y cómo he ido evolucionando. Sonrío al ver determinadas fotos y recordar los momentos felices que he podido compartir con esas personas, pero no quiero volver atrás, sino que considero bien vividos aquellos años y agradezco las lecciones que me proporcionaron. Lo que verdaderamente me preocupa es lo que tengo que hacer a partir de ahora, no pensar lo bien que me lo pasaba con quince años.
Quizá el motivo de la nostalgia es que el análisis lo realizan personas que vivieron desde primera línea aquellos momentos. Es posible que eso haga que veamos nuestra historia con ojos de mayores y no con ojos de futuro. En 1977 muchas críticas se dirigieron a los que hoy son vistos como héroes. Los políticos actuales sufren las críticas y desencantos que les tocan. Posiblemente el nivel de nuestros políticos no sea tan alto como el de hace treinta años… o quizá sí. Lo que es evidente es que se tienen que enfrentar a retos diferentes a los de la generación anterior.
El verdadero problema es que la mayoría de la población coincide en que era mejor lo que teníamos hace treinta años. Si se llega a ese convencimiento, estaríamos constatando el fracaso de lo que tanto soñaron las personas que lucharon por la Transición. La Transición no era un fin sino un medio. Un medio para lograr que nuestra sociedad pueda vivir el libertad y hacer de España un lugar mejor para vivir y en el que los ciudadanos se puedan desarrollar más plenamente. Esta reacción en el cambio de década puede ser un toque de atención.
Comentarios:
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1. 30 primaveras...es un número intermedio, redondo por otra parte y cualquier evento o persona que cumpla estos años debe festejarlo a lo grande puesto que hay por detrás muchos años más que conmemorar y disfrutar.
Publicado por: Daniela | 26/06/2007 18:37:29
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2. No te compliques. Treinta años no es nada, te lo digo yo que más que te doblo la edad. Si me lo permites hago un comentario -que no un consejo, no me lo permitiría yo mismo- vive el momento y no te plantees el futuro -será diferente a lo que planees y llegará sin que tú lo quieras- y, en cuanto al pasado no deja de ser como una película antigua -de esas en blanco y negro- que dejan siempre un buen sabor. Felicidades muchacho y vive feliz.
Publicado por: ander | 26/06/2007 20:53:47