¿Qué queremos? (2)
04/06/2007
En el anterior post hacía referencia a si existen objetivos comunes para los distintos grupos sociales en los que pertenecemos. Los objetivos individuales están fuera de toda duda, ya que todos nos planteamos metas que nos hacen sentirnos realizados como personas. El hecho de que los grupos sociales pervivan a nosotros nos hace pensar si existe alguna finalidad u objetivo que permitirán que evolucionen a futuro en un determinado sentido.
El complicado encontrar ese objetivo común en organismos como ayuntamientos, comunidades autónomas o incluso países. Si nos preguntan por el objetivo de Madrid o de España en cinco o diez años, ¿cuál sería la respuesta? Complicado, ¿verdad?
Sin embargo, si nos fijamos en el nivel más amplio al que pertenecemos, el mundo, nos encontramos con “Los objetivos del milenio” (http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/) que, establecidos por Naciones Unidas, nos afectan a todos (aunque curiosamente son conocidos sólo por una minoría). Es paradójico que podamos llegar a tener claros cuáles son nuestros objetivos como raza humana, sin antes haber solucionado los anteriores círculos concéntricos “qué quiero” como persona y saber “qué queremos” en nuestro barrio, en nuestra ciudad o en nuestro país.
La definición de los objetivos de la humanidad, al igual que sucede en los objetivos personas, se ha realizado de acuerdo a una categoría de valores. Del mismo modo que elegimos nuestra profesión según principios tales como la seguridad, dinero o justicia social; estableceremos los objetivos del milenio de acuerdo con los valores de la humanidad.
De todo lo anterior llegan mis dudas. Tenemos una gran fractura entre nuestros objetivos personales y nuestros objetivos a nivel global. Por desconocimiento o por pasividad, los intereses globales no están interiorizados en el resto de las estructuras de las que formamos parte. A la hora de votar en nuestras elecciones, no creo que se nos pase por la cabeza si las propuestas que se plantean son coherentes con los objetivos del milenio, con independencia del modo en que se quieran conseguir.
En el anterior post comenté que las necesidades y los grupos sociales a los que pertenecemos van creando círculos concéntricos, que parten desde el individuo y van absorbiendo las diferentes realidades con las que se enfrentan. La única solución a todo este galimatías será la COHERENCIA, porque si no luchamos por los valores que nos definen en cada una de nuestras realidades estaremos perdidos. La eterna lucha entre lo inductivo (nuestras necesidades) y lo deductivo (nuestros valores) será la que nos ponga a prueba.
Comentarios:
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1. Amigo Zuhuatanejo, ya lo dijo alguien con mucho sentido: una cosa es predicar, y otra, dar trigo. Todas las grandes palabras plasmadas en grandilocuentes tratados y acuerdos sobre los valores de la humanidad no son nada mas que papel mojado en el momento en el que cada uno de nosotros realiza sus actividades de cada dia, regidas por nuestras mas terrenas necesidades, reales o inducidas. Veo desigual la batalla entre valores y necesidades. Mas bien confio vagamente en la integración de ambas surgida del convencimiento de que no se salvará nadie si no nos salvamos todos
Publicado por: Peter | 05/06/2007 04:51:33