Qué queremos? (1)
31/05/2007
Desde el momento en el que nacemos nos planteamos “qué quiero”. Nuestras primeras necesidades se suelen resolver de manera bastante sencilla. Cuando somos bebés, lloramos para solucionar nuestro problema de hambre. Por suerte o por desgracia, el tiempo pasa rápido y nuestro “qué quiero” se vuelve más complejo, por lo que su solución no es ya ni tan fácil ni tan rápida. Nos empezamos a plantear qué es lo que pretendemos hacer en nuestra vida, lo que deseamos estudiar o en qué trabajar. De este modo vamos perfilando nuestros gustos, aficiones y sobre todo, valores.
Sin embargo, no todo es una carrera contrarreloj con nosotros mismos, sino que desde pequeños ya empezamos a participar en la sociedad. Nuestro primer contacto es forzoso, al nacer en un seno familiar que no elegimos y que nos va a acompañar durante muchos años. La relación con el mundo “exterior” es posterior, unas veces involuntario (compañeros de colegio) y otras veces fruto de nuestras primeras elecciones (grupo de amigos). Según van pasando los años, más decisiones vamos a ir tomando y a nuestro grupo de amigos se le va a ir sumando la persona especial con la que desearemos pasar más tiempo, la ciudad y el barrio en el que queremos vivir, las regiones que queremos visitar o los países a los que queremos pasar parte o toda nuestra vida.
De una manera o de otra, se va generando en nosotros una identificación con las realidades con las que convivimos y nos hace sentirnos partícipes de lo que sucede en ellas. De esta manera vamos creando círculos concéntricos de interés, que comienzan en nosotros mismos, para ir surgiendo otros que engloban nuestra familia, nuestras personas de referencia, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra región, nuestro país, las realidades supranacionales de las que participemos (en nuestro caso Europa) y finalmente el mundo.
A diferencia de las realidades personales, las sociales perviven a nuestra existencia concreta y temporal. Nuestra familia dará paso a nuevas generaciones, los países siguen y el mundo y nuestro planeta sobrevivirá a nosotros (o al menos eso espero). Esa supervivencia no implica que sea inmutable, ni mucho menos. Ésa es precisamente la razón por la que muchos de nosotros queremos participar en lo que sucede en aquéllas realidades con las que nos sentimos identificados.
Si ya en las decisiones primarias del “qué quiero” nos encontramos con grandes dificultades para definir nuestro propio proyecto de vida, definir el “qué queremos” resulta mucho más complicado. Puede haber gente que considere que las decisiones de “qué queremos” surjan de la suma de las decisiones “egoístas” e individuales. Otras personas pueden pensar que tenemos objetivos comunes como grupos sociales.
¿Realmente existen esos objetivos comunes?
Comentarios:
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1. no estoy yo tan segura de que existan objetivos comunes. El ¿qué quiero? o el ¿que puñetas quieres? son dudas existenciales que se nos plantean día sí y día también. Estoy inserta en una generación de inconformistas, gracias a Dios, y los que no están dentro no entienden que ni nosotros sabemos ¿qué queremos? pero no podemos soportar con la impasividad.
Publicado por: Maya | 01/06/2007 11:29:47