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Opinión

DECÍAMOS AYER... Martillo de herejes

26/01/2010

A
LGUNA vez he recordado a aquel político de pelo hirsuto y agrio ceño hoy desaparecido de la política, auténtico martillo de herejes en los años dorados del católico José Bono –ahora pro-abortista acorde con su teoría “del mal menor”-; cuando presidente éste de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, aquél  fustigaba inmisericorde a la oposición en el viejo castillo de San Servando.
Y de pronto, inesperadamente, me entero a través del Digital de Castilla-La Mancha que este viejo político, idealista defensor de éticos principios, ex diputado regional, ex secretario primero de las Cortes castellano-manchegas, donde nada se movía sin su previo conocimiento; senador hasta 2007 y actual empresario -Manhi Inversiones-, ha sido demandado por la empresa Lurbentia a la que vendió unos terrenos en la población de Fernán Caballero -población de la cual su esposa es alcaldesa por el Partido Socialista Obrero Español-, cuyo valor a efectos hipotecarios apenas alcanzaba los 44.000 euros, por una cifra cercana a los 7 millones de euros.
Dichos terreno, clasificados como rústicos (secano cereal) con una extensión próxima a las cuatro hectáreas, estaban reservados para la construcción de viviendas previa recalificación urbanística; en cuyo transcurso, apenas dos meses, los terrenos se revalorizaron al tiempo que se producía la transacción. Una operación en la que Manhi Inversiones, cuyo propietario es don Mario Mansilla Hidalgo, este es el hombre, sin desembolso alguno de su parte según se dice, ha obtenido unos beneficios netos de 3 millones de euros. Un pelotazo urbanístico del cual la portavoz popular Carmen Riolobos, ha solicitado del presidente de la Junta castellano-manchega las pertinentes explicaciones.
 Lejano en el tiempo, recuerdo el célebre rifirrafe que en vísperas navideñas protagonizaron el señor Mansilla, entonces presidente segundo de la Mesa de las Cortes, y la señora Riolobos cuando finalizada la intervención de ésta el señor Mansilla respondió con inusitada violencia, hecho  que ocasionó la reacción de su compañero de bancada, el diputado Leandro Esteban, que saliendo en defensa de la señora Riolobos le aplicó con adecuada contundencia el mismo jarabe al vehemente socialista, poniéndolo en su justo lugar. Ni que  decir tiene que su intervención fue corroborada por todo el grupo popular con una cerrada ovación.
La reacción no se hizo esperar, y en feliz expresión del socialista, éste aseguró <<… que las guerras, cuando se empiezan se terminan>>. Ni más ni menos. Y acorde con su pensamiento la continuó, primero ordenando se prohibiera la entrada a su despacho en las Cortes la tarde de aquel viernes al secretario general popular y al personal trabajador del grupo, alegando “que el acuerdo tomado” se debió a ser comienzo del fin de semana; para después continuar, ya en víspera de Navidad, mandando al paro a 9 trabajadores al servicio del grupo popular y 19 del grupo socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha. Unos despidos aparentemente equitativos pero de alcance diferente, habida cuenta que los primeros eran imprescindibles en su labor de apoyo al grupo en la oposición, mientras que los segundos eran perfectamente prescindibles en principio, ya que las respectivas Consejerías disponían de personal más que suficiente para atender las necesidades del grupo socialista.
Un desafuero que en nombre del partido que hace bandera de la solidaridad, se cometía con unos trabajadores y que en su intento de justificar, el señor Mansilla argüía que de los 134 millones de pesetas anuales que recibía el grupo popular, éste tenía capacidad económica suficiente para atender los gastos del personal a su servicio. En aquel momento a la vez que silenciaba que su grupo percibía para idéntica función 166 millones, omitía también que aquellas cantidades junto a los salarios de los trabajadores despedidos, estaban previamente consensuados; incluidos incluso, en los presupuestos generales para el año 2002.
 Lástima que la emergencia de aquel implacable político, ahora reconvertido en hombre de negocios, se haya producido como consecuencia de un posible escándalo financiero. Un affaire en directa contraposición con los principios éticos del partido del cual un día el señor Mansilla fuera su paladín en la región; y que, se supone, los mismos debieran ser los que predominaran por encima de intereses personales, si de verdad en el individuo perdura el convencimiento de los postulados de ese partido centenario que un día le eligió para la expansión de su ideario político. Bueno sería, por tanto, y siempre velando por la higiene política de la región, que este desagradable asunto quedara aclarado con la máxima celeridad posible.
 Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                al_hanbor@yahoo.es

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Alambor/2010/01/26/deciamos-ayer-martillo-de-herejes_10/
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