Madrid

ALAMBOR

Opinión

DECÍAMOS AYER... Plástico sí, no; ¿Cuando? ¿Cómo?

28/11/2009

C
ON la irrupción del Vinilo de poliuretano, la industria y el comercio español experimentó la lógica transformación Atrás quedaba una larga etapa en la que el papel de estraza cubrió, perfectamente cualificado, unos servicios domésticos claramente asumidos por todos dada su garantía de salubridad. Razones más o menos justificadas, explicaban la conveniencia del cambio en evitación una deforestación galopante, perjudicial para el medio ambiente.
La nueva panacea venía a cubrir las necesidades del día a día sin necesidad de la tala indiscriminada de nuestra flora nacional. Atrás quedaron un número indeterminado de fábricas de bolsas y papel de envolver, cuyos puestos de trabajo quizá con la bonanza del momento tuvieron acomodo en otras actividades Del papel de estraza apenas quedan vestigios.
Ahora, pasado un tiempo y con gran alarde de publicidad, surgió no hace mucho una bien orquestada campaña contra aquel descubrimiento, ahora a favor de otro tipo de envase al parecer con mayor garantía de salubridad. Presté atención acerca de su alcance, interesado en comprobar si, como así parece, la campaña iba encaminada únicamente a las bolsas o también se ampliaba a los productos alimenticios que cubiertos por la misma materia, de ser cierto cuanto afirman, estimo que Sanidad hubiera tenido que tomar rápidamente cartas y muy serias al respecto teniendo en cuenta la gran cantidad de productos de consumo humano que tienen contacto directo con el plástico: embutidos, quesos, fiambres, salazones al vacío, mantequillas, aguas minerales, zumos, etc.
Porque la diferencia existente entre la bolsa de plástico y la película de plástico al vacío que recubre una barra de mortadela, salchichón o chorizo; o el envase rígido para mantequillas, margarinas, aguas o zumos es ninguna. Se trata del mismo subproducto, y de ser cierta su posible toxicidad, cabe pensar que igual puede ocurrir con la capa que recubre fiambres y demás productos alimenticios.
Aparte la afirmación respecto de su reciclaje, también en entredicho, si tenemos en cuenta otras voces más o menos con la misma credibilidad que las de la publicidad televisiva, que lo desmienten asegurando que su reciclaje es posible, y en contra de los que aseguran que él plástico necesita para su descomposición 400 años, éstas afirman que expuesto a la intemperie unos meses se descompone igualmente; sin perjuicio de que existan aditivos que en el curso de unas semanas se consigue idéntico objetivo: su desaparición. De igual forma, aseguran que en contacto con el agua durante un tiempo parece que se obtiene el mismo resultado.
También se dice que el plástico al igual que el papel, son materias de fácil reciclaje y que, en definitiva, ambos son las que más se reciclan en la actualidad, pues se trata de un proceso que genera menos cantidad de C02 al alcanzar una temperatura de 200º mientras que el vidrio, que también se recicla, precisa de 1300º. El reciclaje del vidrio se dice que está subvencionado por el Estado, el plástico no.
Nada se dice respecto de las nuevas bolsas que tratan de introducir en los nuevos hábitos, que provenientes de Extremo Oriente es a aquella industria a la que beneficia en perjuicio de la nuestra, y su  consecuencia: un nuevo gasto a añadir más una bolsa nueva pero ésta de paro; que afecta a 20.000 puestos de trabajo españoles, cuyas posibilidades de continuidad quedan en la nebulosa.
Es, por tanto, un asunto que por su importancia capital el Ministerio de Sanidad o su departamento correspondiente, debiera asumir la responsabilidad que le compete informando adecuadamente al consumidor con la suficiente claridad y contundencia sobre tan delicado tema. Es la única forma para que el gran público sepa a qué atenerse a la hora de decidir sobre la nueva bolsa; y a su vez, conocer de primera mano la realidad sobre el controvertido tema.
Porque si no, habrá que pensar que tal como lo rebate ese sector que asegura que esta operación de marketing iniciada por determinadas cadenas alimentarias, es lisa y llanamente la gran mentira en la que tratan de involucrar al consumidor que de buena fe cree que, de verdad, estos negocios velan por su bienestar cuando lo que realmente hacen es maniobrar arteramente con el único objetivo de sanear sus pingües beneficios.
Plástico sí o no, para todo o para nada, pero científicamente demostrado. Es lo menos que se merece el sufrido consumidor.
                                                                                        
                  Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                  al_hanbor@yahoo.es       
 
 

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Alambor/2009/11/28/deciamos-ayer-plastico-si-no-icuando-ico/
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DECÍAMOS AYER... Por si éramos pocos

20/11/2009

U
N lobby islámico nominado Liderazgo Islámico Mundial, se reunía no hace mucho en Córdoba con el beneplácito del Gobierno de España y las bendiciones de la Junta de Andalucía. Su objetivo era reivindicar la puesta al día del legado andalusí, aspiración propiciada por ese colosal invento del presidente del Gobierno de España llamado Alianza de Civilizaciones.
Entre otras, sus pretensiones son la edición de libros de texto para su aplicación y enseñanza en las escuelas públicas españolas, y un Libro de Estilo para periodistas. Esto es, un libro a través del cual se catequice “a la hermandad de la columna” de todo lo relacionado con el Islam y el ya mareante tema andalusí; esa cultura impuesta parcialmente en territorio español durante la larga invasión, propiciada por aquel célebre noble godo llamado don Julián, que según la historia fue el personaje que facilitó al gobernador del norte de África llamado Musa barcos y experiencia naval, cuando el primer desembarco de sus hordas, allá por el año 710.
Con la descomposición visigoda llegaría la derrota del Guadalete, en directa relación con la traición de los partidarios de Vitiza al abandonar al rey Rodrigo, que una vez derrotado daría lugar a la transformación de la mayor parte del territorio español en emiratos independientes de Córdoba, excepción hecha de la llamada marca hispánica [Barcelona y Pamplona] y el reino astur-leonés al cual se anexionarían Galicia, Cantabria y el País Vasco.
Aparte los dichos libros de texto y de estilo, pretenden también que se de preferencia a los descendientes andalusíes en la tramitación para la concesión de la nacionalidad española; la oferta de productos bancarios y financieros de contenido “halal”, que tiendan a la humanización  de la economía y redistribución de la riqueza;  un banco para musulmanes y la recuperación de la tan reiterada memoria andalusí. Una memoria tan sui géneris, que al estilo de la que tratan de inculcarnos nuestros gobernantes, no hable más que de lo que a ellos concierne; nada de una historia en la que se incluya la realidad global de nuestra vieja piel de toro.
Desde el punto de vista islámico, la pretensión puede considerarse lógica ¿qué pierden? Si algo consiguen bueno es, si no continuarán erre que erre obteniendo prebendas tales como ir inundando España de mezquitas y centros de culto o catequización, cuyo control no parece muy claro a tenor de aquel desdichado 11-M. El uso obligado del velo femenino se mantiene en plena controversia, sin  saber cuando ni como se dará solución a un asunto tan diáfano. Todo ello sin reciprocidad alguna de su parte, pues como es bien sabido hasta ahora ningún país islámico parece dispuesto a permitir en su territorio la presencia de lugares de distinto culto al de ellos, iglesias, sinagogas…
Y sin embargo, algún ilustrado de nuestra España tal que el académico Juan Luis Cebrián, no tuvo empacho en manifestar un mal día, que: <<Las cruzadas y la Inquisición y la insidiosa Reconquista ibérica, podrían haber asistido al florecimiento de unas civilizaciones ecuménicas  y no sincretistas, y que lo único que podemos decir ahora es que no tuvo que ser así, y que todavía podría no ser así>> ¡Lástima!
Opinión en contraposición con la del profesor de la Universidad del País Vasco Mikel Azurmendi, cuando aludiendo a Mark Steyn en su evaluación del impacto de la inmigración islámica en las sociedades occidentales, éste propone un programa de mínimos para evitar la inmigración masiva. Criterio que es confirmación del demos, es decir, la consideración del pueblo como unidad, y dentro de éste los valores democráticos de la sociedad occidental, que debieran ser aceptados plenamente por los que vienen adaptándose a nuestra cultura; y si no… ¡Puerta!
En fin, tiempo al tiempo. Esperemos evitar la clásica chilaba para los aquí nacidos y, sobre todo que el clítoris [no confundir con el célebre “clitorix” del ilustre académico] de nuestras connacionales se pueda conservar incólume. Algo es algo.
                                                    Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                                al_hanbor@yahoo.es

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Alambor/2009/11/20/deciamos-ayer-por-si-eramos-pocos_12/
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DECÍAMOS AYER.. El fracaso escolar y el paro

14/11/2009

L
A prensa y radio nacionales se hacen eco de una reflexión del ministro de Educación Ángel Gabilondo, con ocasión de una entrevista que le realizaron en RNE, donde apuntó la posibilidad de escolarizar a nuestra juventud obligatoriamente hasta la edad de 18 años.
Una reflexión que en principio produce la impresión bonancible de que la misma trata de resolver de una vez por todas, un arcaico problema: el fracaso escolar. Una triste situación que arrastramos ya de largo, sumidos en el penúltimo lugar de Europa con el 31%, únicamente superado por Portugal con el 36.
En opinión del ministro, y como profesional de la cosa, el sistema educativo en España resulta demasiado rígido, no transversal; y por tanto, dentro de esa rigidez sería bueno que se analizara el alcance del bachiller. De ahí la posibilidad de esa enseñanza obligatoria hasta los 18 años. Una propuesta quizá encaminada a aumentar el porcentaje de alumnos para completar Bachillerato y Formación Profesional, para de tal forma poder alcanzar los objetivos indicados por la Unión Europea, sin tener en cuenta las dudas existentes en la actualidad con la escolarización obligatoria hasta los 16; habida cuenta de que, precisamente a partir de los 14 [4º de ESO] es cuando se produce el mayor índice de fracaso, precisamente por esa obligatoriedad de mantener escolarizados contra sus deseos a esos jóvenes que no quieren continuar estudios.
Una cuestión primordial, de la cual nada se dice es la calidad de la enseñanza, dato a tener en cuenta ya que por es ahí por donde realmente se debiera empezar; y para ello nada mejor que escuchar a los sindicatos profesionales, los cuales consideran que el modelo de Bachillerato actual, constreñido a dos cursos, resulta insuficiente para 19 asignaturas; y la conveniencia de que se amplíe hasta tres. Es opinión de ANPE que esta etapa no debe ser obligatoria, y además hay que ofrecer al alumno de ESO un paso más flexible hacia ese Bachillerato de tres cursos o directamente hacia una salida profesional mediante su adecuada formación.. 
No corresponde sólo a los políticos una decisión de tal calado, existen otras opiniones autorizadas, tal que dichos sindicatos, que también deben ser tenidos en cuenta; pues a ellos les interesa igualmente reducir al máximo esa lacra. Es preciso, por tanto, una actuación prudente perfectamente coordinada, ya que al no ser éste el único problema de nuestro sistema educativo, pudiera darse la paradoja de que en lugar de conseguir resultados positivos se produjera el incremento, aparte del gasto, de los negativos.
Todo ello, dando por hecho la buena fe del Sr. Gabilondo, y sin pensar que tras de tal reflexión pudiera existir el intento de soterrar unas cifras de este paro galopante que nos asfixia, maquillando de tal forma y dentro de ese amplio abanico, el gran porcentaje de jóvenes que desde los 14 a los 16 años se ven obligados a permanecer escolarizados; muchos de ellos sin hábito de estudios, en lugar de estar iniciando ya esa profesión con la que bien pudieran de encauzar su futuro con más garantías que la obligada permanencia en un lugar que les resulta incomodo.
Nada se diga si a ellos se suman ahora los de 18 años. El paro descendería sí, pero se arriesgaría la posibilidad de un daño mayor: el incremento del fracaso escolar.
.                                                                                     Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA.
.                                                                                             al_hanbor@yahoo.es

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DECÍAMOS AYER... ¡Hala, a colocarse y al Loro!

07/11/2009

T
IEMPOS desinhibidos aquellos en los que Enrique Tierno Galván, aquel “viejo profesor”, inefable Alcalde de Madrid, animaba a la juventud con su ¡Hala, “a colocarse” y al loro! Un animoso despropósito que marcó un hito al venir de quién venia. Era la suya, una expresión extemporánea proclive al desmadre de una juventud que, como en todo tiempo ansía de una libertad que después, en su devenir, normalmente ésta se va ajustando hasta llegar a situarse en la medida que el buen juicio aconseja. Aparte quedan esas excepciones que se enquistan, tan difíciles luego de extirpar.
De aquella frase coloquial y campechana, y quizá sin apercibirnos de su extrema gravedad nos hemos ido deslizando por pendientes, simpáticas en cuanto a la alegre campechanía y desinhibición de los años mozos, hasta desembocar en el enfermizo “botellón”, “afición” cuya presencia se nos trata de justificar un tanto bobaliconamente como consecuencia de los elevados precios en los lugares habituales para su venta [bares, discotecas, night clubs o como se llamen]. Un “afición”, que cual imparable sarampión ha involucrado lugares de pueblos y ciudades antes tranquilos, donde sus gentes que no son de la guerra sufren las consecuencias de tan indeseable desbarre.
Y de ahí a la píldora del día después ya legalizada y de libre venta un pequeño escalón, tan insignificante que sin apenas darnos cuenta se nos ha colado de rondón, tal que la Ley del aborto, en claro intento de legalizarla antes que los Tribunales de Justicia se pronuncien; y al respecto y como añadido, el caso chusco contado por una Cadena de radio hace unos días, de aquella pareja que ignorantes de las propiedades afrodisíacas de las pipas de Girasol, después de comerse entre ambos una bolsa entera utilizaron el envase como solución de urgencia; y su consecuencia una vez superados los vaporosos efluvios del dulce himeneo, el “aterrizaje” en la sala de Urgencias del Hospital donde la moza hubo de ser intervenida. ¡La bolsa se le había quedado dentro!
Ante tan anómala situación, a uno le surge la duda y se pregunta ¿Tan urgente es para nuestros precoces jóvenes la intoxicación etílica, la píldora del día después, el aborto y sus consecuencias? ¿Cuál es el papel de los padres, y qué nivel de responsabilidad les cabe en todo ello?
Una juventud equivocada, la mayoría sin mayor estímulo. Una juventud que en su reacción llega a enfrentarse a los propios padres, maltrato incluido; y que en el colegio cuando va, se enfrenta a sus propios profesores vulnerando unos principios de convivencia y respeto, mínimo indispensable entre personas de bien. Todo ello es la consecuencia de una permisividad mal encauzada que ahora, a grandes males grandes remedios, la Comunidad de Madrid se lanza y decide investir oficialmente la figura del Maestro de una autoridad que nunca debió perder.
Una autoridad de cuyo deterioro, cabe imputar cierta dosis de culpabilidad a aquellas jóvenes promociones de Maestros que en los estertores de los sesenta invitaban a sus alumnos al distendido tuteo. Una imprevisión impropia en personas que formadas para la preparación de jóvenes inexpertos, se entregaron al distendido compadreo sin prever unas consecuencias en algunos casos ahora ya irreversibles.
De aquella colocación, impropia en quien la aconsejaba, al tuteo indiscriminado y sus posteriores consecuencias; desprestigio del respeto, maltratos, “botellones”, drogas, embarazos, píldoras descontroladas… y abortos; son la triste secuela que nos invade, envuelta en ese totum revolutum cuyas consecuencias a la larga será nuestra juventud la que más las sufra. Esa es la triste realidad que nos invade y que la sociedad tiene la obligación de poner coto a la mayor celeridad, si no queremos asolar unos valores fundamentales para las nuevas generaciones, y sin los cuales sus perspectivas auspician ese oscuro color de hormiga de una sociedad sin pulso.
                    Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
                                                         al_hanbor@yahoo.es

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Alambor/2009/11/07/deciamos-ayer-ihala-a-colocarse-y-al-lor_15/
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