Madrid

ALAMBOR

Opinión

DECÍAMOS AYER... Paredes y piedras

15/06/2009

S
E dice que son 46 los años de vida de ese Museo del Ejército que hasta día 25 de Mayo la ciudad condal tuvo abierto en el castillo de Montjuitch. Paredes y piedras -también historia-, que hasta ayer mismo albergaban ese referente histórico que reflejaba nítidamente los diferentes hechos y gestas de nuestros ejércitos; sin otra pretensión, pienso yo, que la de enaltecer nuestra rica historia patria.
Estaría recién inaugurado, pienso; pues ya la memoria comienza a flaquear, cuando tuve la oportunidad de visitar guiado por mi anfitrión, ese monumental museo que ahora la progresía clausura para en nombre de la Paz justificar tamaño desafuero. Impresionante, por lo que ello significaba para la ciudad -por entones era clamor popular y sólo parabienes recibía lo que su interior albergaba-; ni más ni menos que una parte importante de nuestra historia militar, impresionante instalación en la cual quedaba condensado sin partidismo de ningún tipo lo que, sin lugar a dudas, era lisa y llanamente la fiel exposición desde su inicio de la historia del Ejército español. Nada de elogios partidistas; únicamente eso: Historia.
Bastantes años después, tuve oportunidad de ver en el Centro de Estudios que la ciudad de Gandesa tiene dedicado a la Batalla del Ebro y, sinceramente, quedé impresionado de su plasticidad, elocuencia e imparcialidad. En él, aparte un reportaje filmado sobre dicha batalla, conviven EN PAZ recuerdos bélicos: armas, municiones, condecoraciones, correajes y pequeños recuerdos de uno y otro bando, sin que para nada puedan considerarse otra cosa que la realidad de unos hechos que, queramos o no, forman parte de nuestra historia y que todos tenemos la obligación de respetar.
En dicho centro, creado a iniciativa de coleccionistas y estudiosos de Gandesa y su entorno, se refleja la realidad histórica de unos sucesos fielmente documentados que comprenden todo lo sucedido en la zona entre los meses de Julio a Noviembre de 1938, fecha en que tuvo lugar aquella sangrienta batalla. Y hasta el momento, que yo sepa, nadie se ha rasgado las vestiduras.
Allí, entremezclados, conviven recuerdos de ambos lados; referencias de los diferentes frentes: La Pobla de Masaluca, La Fatarella, Villalba de los Arcos, Corbera de Ebro, Gandesa y el Pinell de Brai; varios monolitos conmemorativos son el fiel reflejo de hechos y gestas, de ambos bandos; hospitales de campaña en Batea, Gandesa, Benisanet y el Pinell de Brai, con su monumento a la Paz en la Sierra de Pandols deja constancia de ello; y un referente importante ¡la efigie del Generalísimo Franco! que rememora los hechos; y nadie que yo sepa, al menos hasta hace unos años, trató de desmontar. Y es que, aparte partidismos, la realidad es que no son las armas las que matan sino que los que matan son los hombres, y casi siempre con fines espurios.
Empeñados en su lucha contra nuestra Historia, estos renovadores de la nada no conocen freno. Para ellos todo lo que no sean parabienes para su propio ego no es historia, culto a la hipocresía sin más; y puesto que no cabe pensar en la ignorancia, ésta abre paso a la malicia y tras de ella el rencor.
Aun a riesgo de pecar de reiterativo, no me resisto a reflejar la ya vieja anécdota, cuando con ocasión de un relajado paseo por la ciudad eterna, al observar símbolos de la época de Mussolini en un edificio oficial, el viajero sorprendido comenta con el taxista su extrañeza. Una extrañeza aclarada con palabras plenas de elocuencia, que en boca de un hombre del pueblo, explican por sí mismas la perdurabilidad de la milenaria Roma:
- Esos símbolos, señor, son también parte de nuestra historia.
No es, por tanto, momento adecuado en nuestro caso, para provocar irritación. Más conveniente sería la llamada a la reconciliación, porque la solución no está en la retirada de símbolos. Ellos, para bien o para mal forman parte de nuestra historia. Y la historia, queramos o no todos tenemos la obligación de respetarla. No se puede borrar de ella de forma caprichosa ni una sola de sus páginas, salvo que tuviéramos que repetirla, en cuyo caso caeríamos en la indignidad, aquella a que alude Kant, “de ver surgir de nuevo a seres en apariencia dignos, que de pronto se transforman en alimañas contra su propia especie”.
 al_hanbor@yahoo.es                              
  
 

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Alambor/2009/06/15/deciamos-ayer-paredes-y-piedras_13/
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Comentarios:

  • 1. Para Atocha. Lo lamento, he intentado por todos los medios y formas de que la impresión de este artículo salga como es debido, y no lo consigo.
    Le invito a que visite mi blogg Tomelloso.Cuadernos Ciudadanos.net donde si que aparece debidamente encuadrado, o bien los de Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Albacete o Guadalajara que también está. En cualquiera de ellos podrá ver debidamente impreso su texto. Perdone.
    Un cordial saludo
    Juan Manuel

    Publicado por: Juan Manuel Rodr?ez | 15/06/2009 10:17:51

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