DECÍAMOS AYER... Blanco y Negro
14/03/2009
A Junta de Andalucía dice estar orgullosa de que una caja de su región [Unicaja] sea un caballero blanco en disposición de socorrer a Caja Castilla-La Mancha [CCM] en su al parecer, “situación de morosidad”. Una situación que según la caja andaluza “no permite hablar de acuerdo de fusión”. [La diferencia entre caballero blanco y caballero negro en el argot financiero, está en que el primero ayuda a una empresa amenazada por una OPA hostil, a diferencia del segundo que es el que pretende realizar dicha OPA].
Tal parece confirmase, pero dicha generosidad no habría de ser a cualquier precio; antes pide que sea el Fondo de Garantía de Depósitos del Banco de España el que afronte su saneamiento financiero, fórmula idónea para que CCM ofrezca “una situación de morosidad, no de insolvencia”, según aclara el Sr. Griñán, Consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía, ¡ah!, ¡pero con las marcas de cada Caja por separado! “independientemente de quién las dirija” pues, siempre según él, sería un error cambiarle el nombre comercial a CCM; “sin perjuicio de que hubiera una unidad financiera, económica y una autoridad única”.
Y en éstas se andan, mientras me viene a la memoria el señor Hernández-Moltó. ¡Cuán lejos estaba de imaginar siquiera, cuando omnipotente se dirigía en tono solemne a un capitidisminuido Mariano Rubio [“Míreme a los ojos, Sr. Rubio”], cuando éste en sus horas bajas se enfrentaba a los prolegómenos de su posterior condena! Mucho menos de imaginar que él, por entonces por encima del bien y del mal, habría de libar de su propio acíbar.
Delicado momento éste, en el que cabe preguntarse cuales serán los ojos que le habrán de escudriñar a él, o a qué ojos habría de mirar ahora elresponsable político cuya ligereza dio origen a su nombramiento para un cargo en el cual a la vista de los actuales lodos, le ha quedado ancho. Pero lo verdaderamente importante en estos momentos es saber adónde dirigirán su vista los 3.000 empleados de CCM, cuyo puesto de trabajo queda incurso en la incertidumbre. Obligada resulta la previa depuración, que será la que determine el nivel de responsabilidad de cada cual.
Es posible que esta fusión o... absorción, que se anuncia sea el mal menor, pensando en que lo que resulte pueda ser beneficioso para la región. Ineludible por tanto. Y para ello nada mejor que una Caja hermana políticamente hablando, la que cumpliendo directrices superiores sea la que con la ayuda previa del Fondo de Garantía de Depósitos, saque adelante el deterioro al que por fas o por nefas se ha llegado en CCM.
El recelo de la Caja andaluza, no obstante, resulta lógico ante el riesgo inmobiliario de la manchega; si se tiene en cuenta que de los 20.000 millones de euros que componen su Cartera de Créditos, se dice que 8.500, más del 40%, tienen relación directa con el sector del ladrillo, cuya morosidad, de ser cierto, puede cubrir ese agujero de los 3.000 millones de que se viene hablando; la mitad de lo que el Fondo de Garantía de Depósitos tiene destinados para todas las Cajas españolas, por lo que el Banco de España ofrece únicamente 1.000. Es decir, que en tal caso, Unicaja a la vez que caballero blanco se transforma en caballero negro para sí misma y para las demás de su región, pues llegado el caso nada podría hacer ni por ella ni por el resto.
Normal también, que ante la situación salgan voces llamando a la calma, asegurando que CCM es una institución de todos los ciudadanos de la región, y que tiene garantizada la seguridad de los ahorradores. Pero también será bueno no olvidar que dichos ahorradores, al no tener la consideración de accionistas carecen de la debida información acerca de la dimensión del despilfarro.
Aconsejable sería, por tanto, que fuera el Banco de España no el Gobierno, el que afrontara por derecho el asunto y quien lo haya hecho que lo pague; pues no se debe acudir con dinero público para salvar la cara a nadie. Y mucho menos, permitir que los actuales responsables de CCM se vallan de rositas “del asunto” y, todavía menos que el señor Hernández-Moltó continúe ocupando cargo alguno en la entidad que resulte de la prevista absorción.
Porque de no ser así, estaríamos dando pábulo real al viejo chiste; aquél del cojo que en pleno incendio, ante la masiva huida y viendo que se quedaba rezagado, gritaba desaforadamente: No corráis, que es peor.
al_hanbor@yahoo.es