Madrid

ALAMBOR

Opinión

DECÍAMOS AYER... No, gracias

27/02/2009

 

V
ALIENTE, en una carta al Director publicada en ABC el pasado día 7, doña Urbina Rosell agradecía al Gobierno de España el interés que éste demuestra por inculcar a la juventud española su proyectada Educación para la Ciudadanía. A su vez, declinaba dicho interés en lo que a ella se refiere habida cuenta que sus hijos, partiendo de la base de que los había concebido en connivencia con su esposo [“porque a ambos les dio la gana”], considera que son ella y él los responsables de su educación. Una educación que ni siquiera a su madre confía, supongo que por aquello de que a los abuelos únicamente les compete mal educar a los nietos.
   Una educación, que es un objetivo a conseguir después de un largo proceso cuyo origen tiene su inicio con largas noches de insomnio, posteriores disgustos y sinsabores... lógicos, incluidas penurias económicas; hasta culminar con la formación de un hijo para que llegado su momento, éste se encuentre en condiciones de afrontar su propia responsabilidad como ciudadano de pleno derecho. Razones más que suficientes para alcanzar el absoluto reconocimiento; un deber por el cual está dispuesta a luchar con todas sus fuerzas, defendiéndolo hasta las últimas consecuencias al amparo de lo que estipula nuestra Carta Magna, en lo que a la dignidad de la persona se refiere, y los derechos inviolables que le son inherentes para el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás; base fundamental para el orden político y la paz social.
  Derechos fundamentales y libertades que la Constitución reconoce y garantiza en su párrafo 2, de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos, más los tratados y acuerdos internacionales sobre dichas materias, debidamente ratificadas en su momento por España. 
  Una educación, que nada tiene que ver con adoctrinamiento, que en franca discordancia con determinadas inexactitudes, presentes en los manuales de Educación para la Ciudadanía, rinde culto a la familia; incluido “el respeto a los hombres maduros”, es capaz de diferenciar entre el matrimonio heterosexual y los nuevos modismos para satisfacción de otras tendencias, merecedoras de todo respecto, pero distintas por razones obvias de la unión entre una mujer y un hombre; donde la sociedad moderna sepa ceder el lugar que le corresponde a los ancianos, respete sus hábitos sin considerarlos “incultura” y, sobre todo; el respeto del derecho a la vida del no nacido. Una familia, en fin, que sea algo más que “un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas”, que sepa cumplir su auténtica función sobre la base moral que le es propia; prescindiendo de esa “gran variedad de modelos” que preconiza de forma artera esa ideología que promueve la progresía en sus manuales de esa pretenciosa Educación para la Ciudadanía.
  Una familia que sepa alcanzar la felicidad sin aberraciones, manipulaciones e inexactitudes; pues es a ella y no a los políticos, a quien corresponde en buena lógica hacer de sus hijos ciudadanos de bien, inculcándoles en el hogar [“la dicha más perfecta”, Gabriel y Galán dixit] y el verdadero sentido ciudadano sobre la base del respeto mutuo, principio democrático que es continuidad de la vieja doctrina griega, cuyo significado por momentos parece olvidado o ignorado de ciertos sectores, incapaces de aceptar que sus derechos terminan donde comienzan los de su vecino.
   Una familia, en fin, que integrante de esa sociedad española que próxima al 75% confiesa su fe católica; goza de un estatus que le permite ser más tolerante, y a su vez estar más satisfecha de sí misma, en tanto que de la clase política tiene sus lógicas reservas, por supuesto. Razones más que sobradas para considerarse suficientemente capacitada para la formación de sus hijos sin necesidad de adoctrinadores.
al_hanbor@yahoo.es
     

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DECÍAMOS AYER... La muerte no es el final

20/02/2009

 

C
ONOCÍ a Oskar hace muchos años. Corría 1966 y la Asociación de Cultura Arte y Monumentos de Pedro Muñoz, coordinadora entonces del Festival del Mayo Manchego, se encontraba en plena ebullición con los prolegómenos de su IV Edición para 1967, cuando una tarde noche el alcalde-amigo Luis Cepedano nos presentó al personaje.
   Director de la Oficina austriaca de Turismo en España, aquella tarde venía desde Consuegra donde ya había dado forma a su gran Fiesta de la Rosa del Azafrán, y quizá llevado de su amor por las cosas de nuestra tierra hasta él habían llegado noticias de nuestro incipiente Festival, y no lo dudó un solo instante; rápidamente se puso a nuestra disposición, nos abrió puertas y como uno más colaboró con la Asociación para cuanto fuere preciso, tanto de su parte como cualquier contacto en Madrid.
   La primera, la de su casa, donde más de una vez fuimos atendidos por su distinguida esposa con el señorío que le era natural. Inolvidable la velada en casa de Fina de Calderón, cuando después de su exitosa conferencia en el Ateneo, la poetisa recibía a sus amigos en su domicilio; o cuando la recepción en su Cigarral del Santo Ángel, en Toledo; y allí nosotros, de la mano del amigo, tuvimos oportunidad de dar a conocer nuestro incipiente Festival a una serie de personajes de la vida pública madrileña, cuya posterior presencia en el pueblo con motivo del IV Festival, donde Fina fue su primera Mantenedora, fue un hecho que supuso el inicio de una brillantez que se prolonga ya por más de 45 años.
  Una colaboración, la suya, con total desprendimiento; a través de ella tuvimos acceso a una serie de contactos, desafortunadamente desaprovechados después por parte de quienes tenían la obligación de velar por el progreso de su pueblo, hecho que dio paso a un cierto distanciamiento pese a haberle nombrado Hijo Adoptivo.
   Cuando el pasado día 16 a través de la edición toledana de ABC tuve noticias de su fallecimiento,, una sensación de orfandad me invadió, ya que pese a todo yo mantuve mi relación de amistad; incluso en el año 2000, con motivo de la XXXVII edición del Festival, a iniciativa mía se le ofreció un homenaje al cual asistió acompañado de su esposa, ambos con capa española, donde unas palabras mías disiparon el viejo desencuentro: “Quemad viejos leños / bebed buenos vinos / leed viejos libros / tened viejos amigos.”  Evocación de una Cantiga de Alfonso X El Sabio.
   Hablar de Oskar Alois Dignöes a las nuevas generaciones, posiblemente nada les diga; será bueno, por tanto, hacer su panegírico como homenaje al hombre bueno y desinteresado que cuando llegó a nuestra querida Mancha se prendó de ella, y se interesó por nuestras costumbres y, quizá sin proponérselo se convirtió en nuestro mejor embajador. Difusor entusiasta de nuestro folklore autóctono no sólo en su Austria natal, nos insufló ánimo y colaboración incondicional, siempre lució orgulloso su condición de Peromuñicense de Honor. Un honor que compartimos todos orgullosos en aquella emblemática jornada para nuestra Fiesta por antonomasia.
   Oskar Alois Dignöes Danchakova, caballero de La Mancha, amigo; descansa en paz. En la hora difícil de la marcha tu recuerdo imperecedero nos acompañará a los que fuimos tus amigos. Tu muerte no será tu final, pues sobre ella predominará tu hombría de bien, una actitud que te honra; y a los que aquí quedamos nos estimula en la emulación, pues a lo largo de tu vida diste sentido al pensamiento de Juvenal, cuando asegura: “Que nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo”. 

al_hanbor@yahoo.es                      


 

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DECÍAMOS AYER... Aquií vivió don Policarpo

17/02/2009

 

G
ENERALMENTE los pueblos, salvo raras excepciones, resultan poco proclives al reconocimiento público de los méritos que puedan adornar a sus hijos ilustres; al menos mientras éstos gozan de la impagable satisfacción de vivir. Esto, sin perjuicio de que aquellos lleven a cabo sus obras benéficas, mejoras o descubrimientos, sin pensar en la posible recompensa.
Sin embargo, raro es el mortal que alcanza a gozar en vida la satisfacción de descubrir una placa conmemorativa, o una calle a su nombre; menos un monumento en reconocimiento de sus méritos. Un honor cuyo fin, aparte la satisfacción propia, es la de servir de referencia para las generaciones venideras, por supuesto, pero que rara vez lo suele disfrutar el homenajeado; habida cuenta que tales homenajes se suelen producir cuando el personaje ya abandonó este ajetreado mundo. Si acaso algún familiar, siempre dependiendo del tiempo que transcurra, será testigo de la efeméride... ¡A buenas horas, mangas verdes!
Otra cosa es, cuando se trata de personajes públicos, políticos especialmente. Entonces puede suceder, siempre dependiendo del color con qué se mire, que un buen día el nomenclátor del pueblo se vea alterado y de pronto desaparezcan algunos nombres non gratos, para en su lugar surgir otros más afines con la situación política del momento. Poco importa si ello supone una considerable alteración del presupuesto municipal, todo sea en beneficio de la causa.
Nada equiparable por tanto, con la labor docente del abnegado Maestro, pongo por caso, cuyo magisterio produce la impresión de una total desconsideración a tenor de las noticias que de vez en cuando aparecen, directamente relacionadas con actitudes poco recomendables de parte de algunos de sus alumnos cuando no de los progenitores de estos; que también los hay.
Con tales precedentes, nada sorprende el suceso acaecido años atrás en un pueblo de la campiña manchega cuando don Policarpo, probo funcionario municipal cuyo único hobby era la música; reminiscencia lejana de cuando la mili, donde ocupó el puesto de cornetín de órdenes en su Regimiento; que un buen día tuvo la feliz idea de crear una banda de cornetas y tambores, totalmente aficionados, y cuyas actuaciones se contaban por triunfos; siempre refrendados por el reconocimiento general allá donde actuaban.
Este buen ciudadano, es posible que nunca hubiera pretendido el reconocimiento de su pueblo, al menos en vida, y ante tal eventualidad; no él pero sí una hermana, heredera de la casa donde vino al mundo don Policarpo, tomando la oración por pasiva decidió dejar constancia de tal efeméride y... dicho y hecho; un buen día, sin pompa y circunstancia, esto es, por cuenta propia y sin siquiera solicitar la preceptiva anuencia municipal, tampoco su presencia ni la de su laureada banda; esta buena mujer colocó en la fachada de su casa una placa conmemorativa, cuyo texto resultaba definitivo: EN ESTA CASA NACIÓ POLICARPO SUÁREZ REVENGA. Diciembre de 1998.
No es que don Policarpo hubiera nacido ese año ni en dicho mes, pues la efeméride se había producido muchos años antes. Era simplemente la referencia del mes y año en que su querida hermana quiso dejar constancia para las nuevas generaciones de que en aquella humilde morada había venido al mundo su hermano. Un personaje que aparte ser un buen funcionario municipal y, buena persona, tuvo la paciencia de inculcar a una cuadrilla de amigos su amor por la música sin tener pajolera idea de lo que era un pentagrama.
Soltero hasta la muerte, cuando esta le sobrevino; únicamente su viejo cornetín, allá a sus pies, le acompañaría hasta su última morada.
 al_hanbor@yahoo.es                

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DECÍAMOS AYER... Compromisarios y... otras cosas

09/02/2009

 

S
EGÚN el DRAE, la palabra Compromisario es adjetivo que define en su primera acepción a la persona en quien otros compañeros de partido delegan; y en la segunda la confirma como representante de los electores primarios, a la hora de votar en las elecciones de segundo grado. Esto es, se trata del individuo en el cual han confiado otros para que en su nombre utilice el voto por la opción que él considere más idónea. En principio se supone que dicho voto no es propiedad de ningún sector, entendiéndose así al tratarse de más de uno los candidatos a ocupar determinado puesto o cargo dentro del partido.
Naturalmente, su responsabilidad conlleva implícitamente el compromiso de su correcta utilización, ya que teniendo en cuenta la confianza recibida, ésta le obliga a su buen uso; y, sobre todo, si se diera el caso de que con alguno de los candidatos existiera enfrentamiento previo. Es entonces cuando la honestidad del individuo le obligaría a declinar su privilegio, ya que su voto nunca puede ser considerado ecuánime; por aquello de que cabe la posibilidad de anteponer sus propios intereses a los del partido.
Es decir, que para optar a dicha condición resulta imprescindible sacrificar el egoísmo personal, rara avis cuando está por medio la política, si de verdad se trata de optar por el candidato más idóneo en ese momento; siempre pensando en el bien del partido. Otra cosa es cuando el interés particular condiciona su voto hasta llegar a distanciarse de cualquiera de los candidatos, llegando incluso a olvidar el apoyo recibido por él en otro tiempo, sin importarle un ardite el daño que pueda infligir ahora. Lo importante es que en ese momento el candidato beneficiado interprete adecuadamente que los votos recibidos fueron decisivos para su triunfo; deuda pendiente, por tanto, que en su momento habrá de corresponder, pues como es bien sabido en política los favores recibidos son un cheque al portador, siempre con fecha de caducidad.
El comentario tiene directa relación con ese tiempo previo a los Congresos, protocolo que acorde con sus Estatutos cada cierto tiempo llevan a efecto los partidos políticos con el fin de elegir o renovar sus cargos directivos, bien nacionales, provinciales o regionales. Es entonces cuando rápidamente surgen ciertos “movimientos”, nada extraños por otra parte si se tienen en cuenta determinadas actitudes muy en sintonía con los antiguos reinos de taifas –en cualquiera de sus periodos-, cuyo objetivo es no perder cuota de poder ante el nuevo elegido y, naturalmente, recibir la compensación por el apoyo recibido; siempre teniendo en cuenta “su gestión personal”.
Aquí caben por igual aquellos cuyos cargos actuales en su día fueron apuesta personal del compañero al que en ese momento se le niega el apoyo, o los que después de una vieja amistad, al no recibir la renovación pretendida en determinado momento porque su tiempo ya pasó, ahora se manifiestan enemigos irreconciliables. Es decir, que sobre la lealtad al partido predomina el interés personal.
Y sin embargo, todo lo expuesto puede quedar incompleto si no se añaden otras cosas; “cosas” que en principio debieran permanecer al margen, pero que tienen cierta relación -publicidad por medio-, cuando determinados medios audiovisuales al dar noticia de las correspondientes ruedas de prensa; el candidato proscrito desaparece de pantalla, incluido su discurso, y eso a pesar de encontrarse codo con codo con los demás candidatos que sí aparecen, en el momento de hacer entrega de la relación de compromisarios que optan por él.
¿Cuáles son las extrañas circunstancias que concurren hasta llegar a tales hechos? ¿Existen razones que puedan justificar tan parcial actitud? No, en ningún caso. Pero mucho menos si el ahora ignorado en anteriores ocasiones les dispensó un trato correcto; que siempre les atendió cuando fue requerido.
Únicamente cabe pensar en determinadas presiones a las cuales resulta difícil sustraerse. Mucho menos si éstas provienen precisamente de ese “compromisario” ahora enfrentado, única explicación para adoptar una actitud tan mezquina. Una actitud que flaco favor hace al concepto de equidad y probidad, indispensable en toda actividad pero más en este caso, en el que la información veraz a la ciudadanía resulta fundamental si se quiere evitar caer en ese concepto llamado Laocracia, tan afín a Democracia. Pero siempre de sentido sensiblemente más bajo.
al_hanbor@yahoo.es
 
 
    

http://madrid.cuadernosciudadanos.net/Alambor/2009/02/09/deciamos-ayer-compromisarios-y-otras-cos_9/
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